En la isla Japonesa Okunoshima utilizada durante la guerra desde 1929 a 1945 para producir armas químicas, actualmente se ha convertido en un paraíso donde los conejos interactúan con los turistas y visitantes. Este isla fue considerada un secreto de estado en Japón e incluso borrada de los mapas, los japoneses solo conocieron su existencia después de la guerra, cuando terminó el programa secreto. Tras el abandono de la misma ningún humana ha querido vivir por miedo a la contaminación de los químicos y gases, así ha permanecido hasta día de hoy hasta convertirse en un hogar para conejos en libertad.

Según hipótesis aún no confirmadas alguien en los años setenta decidió repoblarla con un pequeño grupo de conejos y estos se han multiplicado de forma desmesurada hasta entonces, la falta de comida ha hecho que muchos curiosos y amantes de los animales visiten esta para alimentarlos.

Un claro ejemplo de como la vida se adapta a las condiciones más extremas y hostiles generadas por la egoista mano del ser humano.